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Determinar si tu empresa puede entrar al mundo del comercio electrónico no es una tarea tan difícil como muchos piensan. Es una cuestión de tener claros algunos puntos muy sencillos sobre los bienes o servicios que tu negocio ofrece al público, y sobre la infraestructura y características de tu empresa y giro.
El primer punto que debes tomar en cuenta es que tus productos o servicios efectivamente tengan demanda fuera de tu localidad, es decir, fuera de tu estado o de tu país de origen. Esto se puede saber haciendo una investigación de mercado con alguna compañía especializada, o simplemente consultando la información al respecto que se puede hallar en la red. Vale la pena también indagar en sitios de empresas con un giro similar al tuyo. La página de AMIPCI (www.amipci.org.mx) por ejemplo, ofrece muy buena información con respecto al mundo del comercio electrónico en México.
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El segundo punto es saber si tu producto o servicio se puede vender en una tienda virtual. Es indispensable determinar si la información que se publica en línea (fotografías, descripciones cortas o medianas, videos, etc.) es suficiente para que tus clientes se decidan a comprar. Si la venta de tus productos o servicios requiere de una estrategia de convencimiento de persona a persona, o de una entrevista o interacción previa con un individuo, vender en internet se volverá una tarea difícil.
El tercer punto que debes tomar en cuenta es que necesitas dedicarle a tu sitio de e-commerce el mismo esfuerzo, compromiso y trabajo que inviertes en la parte física de tu negocio. Una tienda virtual no es una herramienta secundaria, ni una estrategia que pones a prueba para ver si de casualidad funciona. Un sitio de ventas es, de hecho, otra cara de tu negocio. Por ello, la calidad en cuanto al diseño, la funcionalidad y la infraestructura es de vital importancia. Todo lo anterior requiere de un presupuesto adecuado y de una planeación previa muy bien pensada y ejecutada.
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El cuarto punto es que debes estar informado sobre los procesos de pago típicos de internet: depósitos bancarios, tarjetas de crédito, Paypal, etc. Cada una de estas opciones tiene un costo, en cuanto a dinero y en cuanto a infraestructura. Debes realizar una investigación profunda con los bancos o compañías de cobro de tu localidad, y averiguar qué es lo que piden para que tu sitio pueda cobrar mediante sus cuentas o sus tarjetas de crédito. Además, hay instituciones de pago que se quedan con un porcentaje de cada venta, y este gasto debe formar parte de tu presupuesto y de tus proyecciones. Estas instituciones o bancos deben tener el prestigio y la solidez suficientes para que tus clientes se sientan seguros al realizar sus pedidos. Finalmente, es fundamental también que tu tienda cuente con un certificado de seguridad. Este certificado sirve para mostrar a los usuarios que cualquier información confidencial que proporcionen está protegida. Existen muchas empresas certificadoras, pero lo ideal es elegir alguna de las más conocidas. Para saber cuál elegir te recomendamos entrar a los sitios importantes de tu localidad y buscar qué empresa los certifica.
El quinto punto está muy relacionado con lo anterior, ya que debes estar seguro de que tu producto o servicio puede ser enviado por paquetería, como producto digital (pdf, videos, mp3, archivos de texto, etc.), o mediante puntos de entrega estratégicamente localizados. Además, debes de poder tener acceso a vías de entrega efectivas, rápidas y de tu entera confianza. Si enviar tus productos es demasiado caro, o si el proceso para recogerlos es demasiado complicado, nadie levantará pedidos. Lo correcto es que el precio de envío siempre sea menor al precio del producto o servicio. En el caso de los puntos de entrega ocurre lo mismo, si desplazarse para recoger un pedido implica un gasto y un tiempo muy grandes, poca gente realizará este proceso.
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El sexto punto puede sonar obvio, pero muchas veces se olvida. Debes ser realista y consciente para determinar si tus clientes potenciales, e incluso los cautivos, tienen de verdad acceso a internet, si son abiertos o no a realizar compras en línea, si cuentan con tarjetas de crédito u otras herramientas típicas para realizar pagos virtuales, y si tienen el poder adquisitivo suficiente para que tú alcances tus metas y resultados previstos.
Esta es la información básica que debes tomar en cuenta para decidir si te conviene hacer comercio electrónico o no. Si alguno de estos puntos falla, tampoco significa que las puertas estén cerradas de manera definitiva. Puedes realizar ajustes en tus productos o servicios y en la forma de venderlos para adecuarlos a las reglas de juego del internet. En posts siguientes hablaremos al respecto.
Si tú tienes una empresa establecida y ya estás listo para arrancar tu proyecto de comercio electrónico puedes escribirnos, nosotros evaluaremos el proyecto y en su caso te daremos una propuesta para que puedas comenzar a vender en línea. Aeris es una empresa que se especializa en comercio electrónico. De hecho, uno de nuestros clientes: Librerías Gandhi, ganó el reconocimiento de la mejor tienda de e-commerce por dos años consecutivos.
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