El regreso del Auto Fantástico (Knigth Rider)

Gadgets , T.V.

En un principio, una de las reglas del género de la ciencia ficción era proponer únicamente tecnologías ficticias que pudieran sustentarse en alguna teoría científica ya existente, es decir, que no se podían inventar aplicaciones o aparatos sacados de la manga o sin ningún tipo de justificación tangible en la realidad. Este fundamento, hoy en día, ha sido dejado atrás. Ahora sí es posible presentar tecnologías deslumbrantes que rompan con todo fundamento lógico o científico. Lo anterior amplía, por supuesto, el horizonte de posibilidades creativas. Otro asunto recurrente en la ciencia ficción fue, y sigue siendo, el que concierne al desarrollo de inteligencias artificiales, de máquinas pensantes que evolucionan tanto que llegan a parecerse demasiado al hombre. Las máquinas inteligentes de antaño emulaban la complejidad de la naturaleza humana. En las creaciones contemporáneas, las máquinas inteligentes caen, por lo general, tan sólo en dos extremos: la maldad y el deseo de poder absolutos o la bondad y los impulsos de amistad, amor y compasión ilimitados. Un ejemplo de estas dos vertientes de la ciencia ficción es la versión nueva de la serie El auto fantástico (Knigth Rider), la cual comenzó a pasar en Latinoamérica hace dos semanas. Este programa presenta tecnologías descabelladas, incluso absurdas, que tienen como fundamento una inteligencia artificial llevada al límite.

La nueva serie es, como muchos saben, un refrito del exitoso programa de los 80 protagonizado por David Hasselhof. Una de las grandes diferencias de la nueva versión con respecto a la clásica es la aplicación de efectos digitales. Los efectos generados por computadora abren un mundo de posibilidades en cuanto a las características, armas y habilidades del nuevo auto (el vehículo elegido esta vez es un Ford Ford Mustang Shelby GT500KR).

El nuevo Kitt, desde el principio de la serie, se nos presenta como un modelo de tecnología sorprendente, que raya por momentos en lo ridículo. El auto cuenta con tres modalidades distintas que son utilizadas dependiendo de la situación, cada una de ellas hace que el aspecto exterior del coche cambie radicalmente. La primera modalidad es la normal, usada por lo general para hacerlo pasar por un auto cualquiera. La segunda es la modalidad turbo, que lo convierte en un vehículo de carreras. En esta modalidad la carrocería de Kitt cambia para hacerlo más aerodinámico, le sale un espoiler trasero, los rines y el chasis se vuelven blindados, las llantas cambian a versión deportiva, adquiere un diseño más agresivo, obtiene escapes laterales traseros y frontales, y aumenta su potencia y velocidad. Pero lo mejor de esta fase es que puede acceder al Turbo Boost, mecanismo que le permite saltar, sin necesidad de rampas, a gran altura y a mucha distancia. Esta es una de las habilidades que conservaron intactas del programa original. Los saltos del auto fantástico son, sin duda, uno de los momentos más emocionantes de cada capítulo; sobre todo, porque el salto se hace sin trucos. Para la acrobacia se usa un piloto experimentado que hace que el vehículo salte de verdad. La tercera modalidad de Kitt es una de tantas ideas descabelladas del programa, ya que le permite convertirse de un Mustang a una pick up Ford F-150  4 x 4 de doble cabina. Lo mejor de las transformaciones es que se dan mientras el coche avanza a toda velocidad. Los creadores se tomaron el tiempo de diseñar mecanismos de transformación muy atractivos estéticamente que hacen que el asunto no resulte tan inverosímil.
Por supuesto, ahora Kitt cuenta con la capacidad de acceder a la red mundial, pero no solo eso, sino que puede penetrar a las redes privadas, comerciales, militares, federales y hasta secretas. Cualquier lugar que cuente con circuitos cerrados de vigilancia puede ser intervenido por el auto para manejar las cámaras y reproducir la imagen de éstas. El monitor en el que se despliega la información se encuentra en el parabrisas, pero el auto fantástico también puede usar como monitor las partes externa del chasis como el cofre, las puertas, la cajuela, etc.  
Kitt cuenta además con poderosos escanners, capaces de capturar y reproducir documentos, folletos, invitaciones, o cualquier tipo de impresión gráfica. Lo anterior es hasta cierto punto posible. Pero los escanners del vehículo secreto son llevados a puntos extremos, ya que también pueden capturar y reproducir objetos en tres dimensiones como llaves, balas, controles remotos, etc., generándolos prácticamente de la nada. Sus escanners incluso funcionan como aparatos médicos, los cuales pueden establecer el estado cerebral y orgánico de una persona, sus pulsaciones, sus alteraciones físicas, químicas, neuronales, etc.

A mí en lo personal todavía me gusta más la tecnología ficticia que es plausible, pero en este caso en particular, todo el show está tan bien planeado que uno puede perdonar estos drásticos rompimientos de la realidad.
La inteligencia artificial de Kitt es el aspecto más fantástico de todos, ya que permite que el coche pueda hablar a la perfección y expresar ideas con total claridad. Kitt es capaz de aprender información nueva y emitir juicios de valor de acuerdo a las diferentes situaciones que se le presentan. La inteligencia de Kitt también raya en lo cursi y lo meloso, ya que puede darse cuenta, con el tiempo, de cómo funcionan la amistad y el amor. En el segundo episodio hasta llega a decirle al protagonista que desea ser su amigo.

En cuanto a las actuaciones, el guión y el desarrollo dramático de la serie, baste decir que son muy parecidos a los del programa original. Se encuentran siempre en el borde de ser pésimos, pero no llegan jamás a serlo. Los diálogos son tan absurdos que es necesario actuarlos de esa forma fársica que caracteriza a los actores mediocres. La estructura dramática es cuestionable en todo momento, las situaciones se plantean, se desarrollan y se resuelven de forma caricaturesca. A veces uno ni siquiera sabe cómo es que los personajes llegaron al punto en el que se encuentran. Cualquier pretexto es bueno para hacer referencias sexuales y para mostrar mujeres y hombres semidesnudos. Los chistes y bromas no hacen reír. Hay un uso desmedido de clichés.
Pero se podría pensar que estoy tratando de decir que la serie debe ser evitada a toda costa. Lo más extraño es que no es así, yo quiero en realidad decir lo contrario. Mi intención es invitarlos a verla porque es un programa muy entretenido, es un placer culposo bastante disfrutable. Justamente esa es la principal cualidad que lograron reproducir del programa original, esa sensación en la cual el espectador sabe que está viendo algo disparatado, cursi, gratuitamente sexual y mal escrito, pero que es imposible dejar de mirar hasta el final. La serie es tan atractiva que motiva a quien la ve a estar puntual la semana siguiente para ver el nuevo capítulo que de seguro será peor que el anterior. El auto fantástico se transmite los domingos a las 8:00 pm por el canal Warner Channel. No dejen de verlo porque es de verdad un excelente ejemplo de la ciencia ficción del nuevo siglo.